Experiencia guiada: Agradecimiento

Experiencia guiada: Agradecimiento

4 julio, 2009
MESÓN Horacio
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“MI AGRADECIMIENTO”
Experiencia guiada (17:20) por  Horacio MESÓN
2009, Parque Chapadmalal

Catalogación: aporte, audio, experiencia guiada 1.050 palabras
TAGS: pasado y presente
MÚSICA: Mario HOSCH

Audición

Hoy es un día muy particular, me siento distinto, me siento muy bien. Ya me había sucedido otras veces esto de sentirme así. Es uno de esos días y momentos que me encuentro viviendo la armonía del acuerdo conmigo mismo. Un buen registro de paz interior acompañado de una suave alegría que invade benéficamente mi futuro. Estoy solo y sin embargo me siento acompañado.

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Estoy caminando lenta y algodonosamente. Estoy en un lugar deseado en un paisaje en donde me siento a gusto y en donde alguna vez sentí gran felicidad, quise volver y lo disfruto plenamente. Mientras camino siento que mis pulmones se inflan lentamente y en profundidad. El corazón late en mí, en mi centro. El corazón con su ritmo acompaña mis sentires. Acompasadamente marca su ritmo como reloj orgánico que mide la vida y el tiempo.

De pronto me siento todo uno, un organismo viviente completísimo y bien dotado. Siento la cabeza… la coronilla…un suave hormigueo. Ahora las manos… mis palmas, las yemas de mis dedos. Siento un cosquilleo, ahora son mis pies que de igual manera percibo sus señales. Caigo en cuenta que todo el cuerpo es como un sensor extraordinario, un maravillo mecanismo que no necesita de baterías para sentir. Un ser vivo por donde se cruzan simultáneamente infinidad de señales con gran cantidad de conexiones y puntos de control que me permiten relacionarme con el mundo y con la propia existencia.

Me detengo y no porque este cansado sino para observar. Hago un paneo lento y completo. Mi mirada se va encontrando con detalles del lugar. Con esa naturaleza que vivo con mis sentidos, con colores límpidos, con aromas amables. Con sonidos que si bien están fuera de mí, siento bien dentro mío. Decido hacer un alto en mi camino y en ese estado no habitual surgen de mi memoria recuerdos queridos. Decido sentarme y para esto elijo el mejor lugar… el mejor paisaje. No tengo ningún apuro permito que libremente se expresen esos recuerdos buenos.

Esos momentos vividos con seres queridos, muy queridos. Lo increíble es que se mantengan tan intactos esos recuerdos hasta con personas que ya no están en este tiempo y este espacio. Me permito visualizar uno de esos seres importantes en mi vida. Observo su rostro…su estatura…su forma de moverse. Recuerdo alguna situación en que los dos nos encontrábamos juntos…un buen momento. Intento recordar el sonido de su voz… trato de sentirla no con mis oídos sino en el centro de mi pecho. Lo intento, hago el esfuerzo… escucho, oigo su voz algo me dice, algo me susurra. Qué, qué es lo que me dice… (*)

Ahora quiero sentir su piel, tomo su mano y siento la textura de su piel, de sus poros, su temperatura. Tomo su mano en la mía con firmeza… (*)

Me dispongo a recordar situaciones buenas sucedidas con este querido ser. Busco una…la encuentro. ¿Qué hacíamos? ¿En qué situación estábamos? ¿Qué edad tenía yo en ese momento? ¿Qué significaba para mi esa persona en ese preciso momento? ¿Qué era para mí? (*)

Recuero ahora otra situación: ¿cómo era mi vida entonces? ¿Qué me estaba sucediendo? ¿Cuáles eran mis búsquedas? ¿Qué esperaba de la vida? ¿Qué cosa linda compartíamos en ese momento? Trato de recordar todo al detalle… (*)

Ahora empiezo a mirar todo lo bueno que este ser hizo por mí, todo lo que me dio a mano abierta y sin esperar nada, incansablemente. Veo lo bueno y lo bello de él. Sus virtudes. Recorro sus virtudes… veo una… ahora otra… y más… (*)

Siento la inmensa necesidad de agradecer. De agradecerle todo lo vivido, todo lo que hizo por mí. Todo lo que me dio, todo su afecto. Sigo sentado cómodamente en el mismo lugar. Él se arrima a mí. Me pongo de pie, lo miro a los ojos y sin hablar pero con los labios ligeramente abiertos le digo gracias. Le digo gracias desde el pecho. Resuena esa palabra sentida en mi pecho, el corazón la acompaña. Nuevamente le digo gracias, nuevamente y sin hablar entre suaves y cómplices sonrisas le digo gracias. A la palabra gracias le agrego su nombre. Gracias… gracias… le doy un abrazo y vuelvo a agradecerle con los cuerpos pegados y a viva voz. Gracias… y su nombre… gracias… (*)

Nos despedimos afectuosamente con la suave certeza de que en cualquier momento podemos volver a tomar contacto, ya que hemos reconocido todo el afecto y cariño que nos tenemos y ese será por siempre nuestro puente de comunicación sin importar en donde nos encontremos… (*)

Continúo mi paseo más liviano y amable que antes con la emoción joven e intacta. El sol irradia su energía e ilumina mi andar. De pronto me encuentro con una persona con la que comparto cosas diariamente. Otro ser querido y cotidiano. Nos arrimamos uno al otro. Nos miramos. Siento que lo veo distinto, siento que es él pero que esta distinto. Ambos nos miramos y creo que a él le pasa lo mismo que a mí. Nos observamos de un modo nuevo. En otra dimensión y con otra profundidad. Veo su vida, su situación de vida. Lo re-conozco. Sigo mirando pero ahora trato de comprender que es lo que nos une. ¿Cuál es o que es esa fuerza de gravedad que nos mantiene juntos o unidos desde tiempo atrás? ¿Qué es lo que nos hace compartir un tiempo de nuestra vida y existencia? (*)

Por ultimo me pregunto cosas a mí mismo: ¿De qué estoy hecho? ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Cómo influenciaron en mi vida y en mi estas personas a las que les estaré eternamente agradecido? (*)

Su influencia fue plena, así lo quise ya que sin dudas algo de ellas me ha sido ejemplar, digno de admirar y de copiarles como atributo. Entre otras cosas estamos también constituidos o construidos por nuestras propias aspiraciones… (*)

La tarde fue cayendo y la puesta de sol me irradia y fortalece. Estoy sereno y alegre. Mi respiración es lenta, suave y profunda. Estoy como suspendido en el aire, algodonoso y tibio. Liviano. Estoy como en estado de gracia. Entonces doy una bocanada de aire, llevo ese aire hacia mi corazón y agradezco profundamente a todos los que tuvieron que ver con mi vida y las posibilidades futuras de mi vida. Ellos han sido significativos y extraordinarios. Gracias a todos. Gracias… gracias… gracias… (*)

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